27.5.15

¡VACACIONES, VACACIONES, VACACIONES!

Uf, que vida más triste la mía.
Llevo tres días seguidos con exámenes, quedándome hasta tarde estudiando y despertándome pronto para repasar. Y lo peor de todo, es que aun quedan días en la semana, y exámenes por hacer. Mañana tengo uno de matemáticas, ¿quién dijo que la probabilidad no era útil?. Quien lo dijese mentía. Yo por la calle voy pensando en la probabilidad de que me atropelle un coche o un autobús, todo esto condicionado al tiempo que haga, que sino la probabilidad es distinta. En efecto, mi vida se simplifica a la probabilidad de tal o cual. De verdad, para qué narices me sirve saber esto, o analizar una maldita oración compuesta por subordinación adverbial. Conocimiento demás, que luego no me va a servir para nada. Pero ni los exámenes van a conseguir deprimirme, ya que solo me quedan 15 días para terminar. Sí, he dicho ¡15 DÍAS!. Que ganas tengo de decir bye bye a todos mis profesores, y decir hello hello a las vacaciones. Aunque los 15 días que me quedan los tengo completitos, entre exámenes de libros, exámenes de recuperación, parciales, ... no voy a tener tiempo para relacionarme con la civilización.
Cambiando de tema radicalmente. ¿Os ha pasado alguna vez eso de querer liarte con un amigo tuyo? Seguro que si, todos tenemos amigos a los que les haríamos hijos, pero nunca lo llegamos hacer por miedo a que se rompa la amistad. En esa situación me encuentro yo. Llevo muchos años queriendo liarme con un amigo mio, pero por miedo a lo que pasase después nunca lo he hecho. Y ahora se me ha presentado la oportunidad de hacerlo. ¿Qué debo hacer?. Yo siempre digo que hay que disfrutar de la vida, y que es mejor arrepentirse de algo que has hecho a arrepentirse de algo que no hiciste por miedo. Por una parte, me gustaría liarme con él porque he de reconocer que está bastante bien y siempre nos hemos llevado genial y nos entendemos a la perfección; pero y si por un calentón de una noche todo se estropea y la relación se pierde; o y si todo sale genial pero uno de los dos empieza a querer más y el otro sin embargo no. Lo más probable sería que todo saliese estupendamente y al día siguiente como amigos. La verdad es que no se qué hacer, le valoro demasiado como para perderle.
¡Que difícil es ser adolescente!
Otra cosa que me tiene preocupa es mi relación con mi amor platónico. El otro día hablando por Snapchat, como de costumbre, tuvimos una opinión distinta acerca de los partidos políticos. Quién me manda hablar a mi de política, que ni me va ni me viene. Como cada uno pensábamos una cosa distinta él me dijo que era una tontería discutir por eso, que no valía la pena. Y pensaréis, muy majo él chaval, evitó un enfrentamiento. Pues no, porque para mi no estábamos discutiendo, estábamos conversando amigablemente. Me sentó muy mal que me cortase así la conversación y le respondí con un "no estamos discutiendo, estamos hablando, pero ok". Desde entonces no me ha vuelto a mandar ningún Snapchat, y yo como la tonta que soy lo echo de menos, porque aunque sea una tontería de críos era la única forma que tenía para acercarme a él. He intentado mandarle más Snaps, pero nada, no me responde. Es cierto que son Snaps un poco estúpidos, que no admiten respuesta, pero él podría mandarme alguno aunque no sea respondiéndome como hacía antes. Así no le voy a enamorar como tenía previsto. Ya os contaré si me vuelve a hablar, o por el contrario me ignora como estado haciendo estos días.
Desearme suerte, que la voy a necesitar.

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